Ya amanece más temprano
Se nota. Por la mañana, hay más luz. Y más intensidad en las miradas de la gente. En sus pasos. En su despertar. Febrero pone luz allí donde hasta hace poco había noche prolongada. No está nada mal. El día se alarga. Amanece más temprano. Hay más vida, esa vida que día a día irá ganando terreno, minutos, hasta prolongar su mirada más y más lejos en el horizonte del atardecer. Hay personas que no pueden vivir sin la luz, sin la magia sorprendente de los rayos del sol. Hay personas que tienen miedo de la oscuridad cuando ésta se presenta constantemente, Y otras, como tú y como tantos otros, que la encuentran a faltar. Ese sol tan nuestro, que no es de allí; ese sol que tanto gusta y que empieza a presentar sus credenciales tímidamente día a día.
Del Diccionario de tu vida: así te veo
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DÍA. Jornada dividida en 24 horas que consta de mañana, tarde y noche. Normalmente, solemos utilizar la mañana para trabajar; la tarde para hacer cosas relacionadas con el ocio, y la noche para dormir. Cuando todo se trastoca, el día puede ser un desierto inmenso, una meta inalcanzable, un puerto sin amarres... Todos tenemos nuestros días y nuestro particular día. ¿Recuerdas el día más importante de tu vida? Tú, lo tienes fácil para responder: por lo menos tres. Luego aparecen, casi siempre, instantes de un día determinado. Un día da para mucho. Hasta para acordarse de nada y olvidarse de todo. Un día, otro día... Hay un día que nos acordamos de alguien; días en que no queremos saber nada de nadie; días que han pasado y ya no vuelven... Hoy, mientras venía al trabajo, empezaban su particular día algunos estudiantes. Ellas, como tú antaño, pisan esas calles que les llevan hasta el Instituto y lo hacen bien acompañadas y predispuestas –son niñas pero saben que son mujeres- por unos compañeros de clase que hablan de fútbol, ríen sus gracias, sus palabras y sus sonrisas.
