Que Mahoma nos ampare
"Aunque no lo he confesado, ese soy yo... (...) No le dieron ni las gracias porque estaba sin contrato. (...) Y se fue vivir a.... y ya no sé nada de el amigo con el que pasaba las horas...". Letra de una canción que suena en la radio esta mañana, que empieza sin demasiados sobresaltos y sin demasiadas cosas por destacar, aunque siempre sorprende que en los días que vivimos aún se plantee en Europa la imposibilidad de hacer unas caricaturas del llamado profeta Mahoma porque los musulmanes se ponen de los nervios. ¡Vaya con Mahoma, la prima de su hermana y la pura de su madre! Mal, muy mal, rematadamente mal. Respeto, sí; cachondeo por parte de ellos e imposición de ideas, no. Que aquí ya sabemos qué pasó con la censura religiosa. Han pasado los años, los días y las noches y sólo los meapilas se rasgan las vestiduras por ver algunos dibujos del Dios de los católicos en según qué situaciones artísticas, pictóricas...
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PALABRAS. Conjunto de letras del abecedario con las cuales formamos vocablos a través de la letra impresa, el habla... El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dicen que recoge más de 65.000, de las cuales solemos utilizar muy pocas. Normalmente, unas 3.000 la mayoría de los mortales; de 6.000 a 9.000 los más espabilados; a partir de 12.000 los expertos y eruditos... Hay personas que utilizan las palabras como si fueran estropajos, osea, para todo; otros las eligen y las miman, las cuidan... Tus palabras suelen ir acompañadas, cuando estás en forma, de un ¡ozzzzzzzzzzzzzzuuuuuuuu! acaramelado que me gusta, o de un ¿quééééééééééééééééé miiiiiiiiiiiiiiiiiiiras? que aún me sigue sorprendiendo. Cuando ríes -cosa que haces muy poco y en contadas ocasiones- tus palabras ganan, suenan mejor, son más convincentes. Por lo que conozco, eres una mujer de palabra. Que cumples tu palabra, ¡vaya! Y de muchas palabras -en plán torbellino descontrolado- cuando hablas con pasión de las cosas que te duelen. Y entonces tus palabras no me interesan tanto -no porque no merezcan mi más absoluto respeto y consideración, que lo tienen- sino porque veo que son palabras que, cada vez que las pronuncias, te duelen. Pero... cuando te explicas con tus mejores palabras... la ocasión merece la pena.
