Feliz sólo se es en el recuerdo
La frase no es mía. La acabo de copiar de un titular de un diario y la pronuncia Peter Kramer, experto y pionero del prozac, psiquiatra: “Feliz sólo se es en el recuerdo”. No estoy de acuerdo (ver tema Recordar del pasado día 26). Hay recuerdos –sobre esta teoría se ha escrito mucho- que no son una ayuda, precisamente, para la felicidad; todo lo contrario, sumergen a las personas en pesadillas que no les dejan ser felices. Pero vaya, a estas horitas de la mañana, no seré yo quien se ponga a hacer lubricaciones sobre semejante teoría, que las neuronas aún no han depertado y ni ganas que tienen. Por tanto, pasemos página y situémonos en la onda de las ocho y diecinueve minutos mientras despertamos poco a poco a este nuevo día. Y ya no llueve, parece que quiere escampar, la nieve es solo una referencia, las calles vuelven a estar secas... Es verdad que hay esa sensación de frío, que hace un poco de aire que molesta...
Del Diccionario de tu vida: así te veo
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CAFÉ CON LECHE. Combinación de dos líquidos elemenos popularmente conocidos (el café, que se saca de una planta que se produce en muchas partes del mundo; y la leche, producto que dan las vacas de todo el mundo) que sirven para alimentar, a cualquier hora del día, a millones de personas. Hay quien se toma un café con leche largo, corto... Otros, prefieren más café que leche, más leche que café...; hay quien apuesta porque esté caliente, no muy frio... Casi siempre este combinado formado por dos palabras: café y leche, unido con la preposición con, va ligado a la imperiosa necesidad de tomar algo caliente, reconstituyente... Por la mañana, en muchos bares y restaurantes, se convierte en deseo para mucha gente. Y suele gustar, también, a casi todos. Tú, has tomado café con leche toda la vida. Alla donde se podía, ¡marchando un café con leche! Recuerdo especialmente los del 29. Y también los del bareto de la estación. Con el paso de los años he observado que te has decantado por el café sólo. Es menos cantidad de líquido, se tarda menos en tomarlo... Los café con leche han sido testigos mudos de unas cuantas conversaciones que la hormiguita 2.348.764.947 ha seguido siempre con interés. Yo, que siempre apuesto por el café (en la barra o salón de bar correspondiente) como signo de mediación y de diálogo –“Vamos, tomaremos un café y hablaremos”- espero seguir apostando por seguir tomando contigo unos cuantos más café con leche. Aunque no salte la chispa.
