Buenos díás señor lunes. Otra vez en la ruta. En plena carretera. Dispuesto a sortear las mismas curvas con el mismo coche, aunque con unos cuantos años más que años ha. Hay muchas cosas que hacer después de un fin de semana relativamente tranquilo, donde ha predominado el sofing, que no está nada mal practicarlo de tanto en tanto. Y mucha lectura. Repaso y repaso a unas cuantas páginas que han quedado por el camino. También he repasado, Señora del Kilimanjaro, algunas notas relativas a usted. Desde años ha usted también forma parte de mi particular diccionario. Decías que, a la hora de reflejar algunos momentos, lo hacía de tal forma que parece que fue ayer. Para mí, muchas cosas, casi todas, sucederion ayer, aunque hayan pasado muchos años desde entonces. No es por mi frágil memoria, de la cual no suelo fiarme para casi nada, que guardo intactos unos cuantos miles de momentos de lo que me ha pasado (sólo y con otras muchas personas), no; si el recuerdo aún está fresco es porque durante toda mi vida -especialmente desde que tenía 12 años- he realizado miles de anotaciones de todo tipo sobre la infancia, juventud, personas concretas, situaciones especiales, família, amistades... Y eso me permite, claro está, vivir la realidad de hace 30 años, la de hace 24...
Y es más que evidente que sobre usted hay unas cuantas notas y citas a partir de 1975-1976 que aumentan hasta 1980, disminuyen de 1980 a 1983, se mantienen desde 1984 hasta 1995 y se convierten en referencias puntuales hasta 2003, cuando al verla un poco triste y sola decido aumentar la dosis de escritos. Y hasta hoy. Aunque no tengo claro que deba de seguir con este blog. No tiene sentido escribir para que no lo leas. Ninguno. Pero... tomé yun compromiso y...

En el Diccionario de tu vida: así te veo, después de Emigrante, Trabajadora, Tejedora, Instituto, Dolce Vita, hoy.... Anochecer.

6
ANOCHECER. Cita puntual que se presenta cada día despúes del atardecer. Excepto algunos paseos que tenían luchar al anochecer para acompañarte hasta tu casa alguna vez, desconozco cómo son tus anocheceres ideales y cuáles han sido los que más recuerdas. De mi agenda, tus anocheceres, no han formado parte. Y si algun anochecer existió, no hay anotaciones especiales. En aquellos casos, la mayoría de los días, tenías miedo a ir sóla al anochecer por el laberinto que configuraban esas calles de tu ciudad. Y era entonces, sólo entoces, que el anochecer se convertía en realidad. Pero sólo entonces y durante unos instantes.