Tus estudios, los de cada día
El hecho de que no hayas podido presentarte a los exámenes te preocupa. Observo la decepción y entreveo tu disgusto. Eres consciente que podías presentarte a las pruebas y pasarlas con buena nota. Pero te falta tiempo. Sabes que te falta tiempo. Que tus cosas hoy -ellos y sus cuestiones- tienen preferencia en tu vida por muchas horas que les dediques desde los primeros rayos del día. Te falta tiempo. Y agotan. El calendario no te permite, imagino, ni visitas a las cimas del Kilimanjaro por mucha reina que seas de sus cumbres, ni nada de nada. El día a día no permite estas veleidades. El tiempo se convierte en una necesidad que no siempre se tiene por muy super-super que se sea, que las más grandes también caen. Por tanto, no te martirices y ten en cuenta, que lo tiene, el lado bueno del asunto. Ese mismo que te ha permitido distanciarte considerablemente de los problemas, conflictos, etc. etc. que te han venido preocupando un verano largo sí y otro también. Desde este punto de vista no está nada mal, porque las distancias son siempre más que necesarias. Por tanto, no te desanimes.
Estos días algunas cumbres de por aquí han aparecido nevadas. Ya me gustaría dar una vuelta por la zona que empieza por M------- y acaba por --y y que se ve desde tu plaza nueva y desde la calle, pero no puede ser. Hasta el lunes.
P.D.: Hoy es viernes 13 de enero de 2006 y el 13 de Enero de 1913 nació mi padre, que tendría... 93 años.
