Cosas de la distancia. Hace días que no nos llamamos. Silencio administrativo. Nada de nada. Nadie apunta las cifras. Ni los números. Pero el mes va pasando en este diálogo de sordos, de una persona sola delante de la máquina que escribe lo primero que se le ocurre. ¿Hasta cuando? Hasta que dure. Porque las cosas duran lo que duran. Y no suelen durar eternamente. Ni siquiera los comentarios airados que suscitan temas como las caricaturas de Mahoma durarán eternamente. O eso espero. Estoy con los del Jueves. Inteligentes ellos dicen en su portada: No hacemos ningún dibujo de Mahoma porque tenemos miedo y nos hemos cagao. Muy bien por ellos. Siempre acertados. Es lunes día 13 de febrero.
* Publicado a última hora de la noche. El señor Internet no ha funcionado durante todo el día por culpa del Servidor y lo he tenido que enviar desde casa.
Del Diccionario de tu vida: así te veo
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Compartir. Posibilidad de vivir una determinada situación entre varias personas. Se comparte la vida, el tiempo, la amistad, los juegos, los amigos... También se acostumbra a decir que compartir es igual a hablar, aunque se use menos esta acepción del diccionario. Hasta la fecha, en el 32 años de nuestra era particular, lo que más hemos compartido tu y yo ha sido el teléfono, casi a todas horas y desde muy diversos lugares. Luego, también algunas horas, sentimientos puntuales, conocimientos generales, silencios, butacas en el teatro, miradas, los cafés con leche que han estado en todos los sitios, risas, sonrisas, lágrimas, dudas, preguntas, interrogantes, holas, adioses, minutos en las aulas, en los telares, en la calle... De lo que no hemos compartido, mejor no hablar. Y ahora comparto, aunque sólo unilateralmente, este espacio, lo que quiere decir que no es compartir exactamente lo que sucede. Saludos y ánimos.
Las cosas de cada día suelen ocupar buena parte del tiempo de todos los mortales. Y después del despertar de cada día, se suelen suceder los mismos gestos y los mismos comportamientos. Así un día y otro hasta... que se rompen de una banda u otra. Pero, vaya, la monotía es total en muchas ocasiones y durante muchos años. Hoy que estoy en este plan, es decir, en el tuyo con una mañana en la que llueve detràs de los cristales como recordara el poeta, me parece que escribiré estas cuatro línias y me bajaré hasta el bareto de la estación a tomar un cafe en aquella mesa que también está junto a los cristales y dejaré que los minutos transcurran viendo pasar la gente, cosa que no está nada mal, aunque ya sé que tú, ni aparecerás, porque no se te espera a estas horas por estos lares. Ni hoy, ni mañana...
Del Diccionario de tu vida: así te veo
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MAÑANA. Parte del día, que se compone también de tarde y noche. También significa... al día siguiente. Sin saber que tenía que escribir de esta palabra de tu diccionario he escrito en la parte de arriba algo sobre esta mañana, la de hoy viernes día 10, que acabamos de empezar. De tus mañanas casi nada sé. Nunca he sabido como eres a primera hora, en ese momento en que todo comienza a funcionar... Y de tu mañana, hemos hablado mucho, pero hay muchas dudas, porque nadie sabe qué pasará mañana. Nadie lo sabe. Podemos estar hoy, no estar mañana... Yo y tú sabemos un año sí y otro también que... cuando pasen muchas mañanas, volveremos a tomar nuevos cafés, algunos por la mañana -la mayoría les hemos tomado a esas horas- y que tendremos que esperar a que pasen muchas mañanas más para volver a tomar otros cafés por la mañana. Hoy (llueve, el día está gris...) es de esas mañanas especiales que a mi me gustaría compartir.
Fiesta de Santa Apolonia. En el recordatorio de frases célebres de la agenda pone: "El honor es la conciencia externa, y la conciencia, el honor interno" (Arthur Schopenhauer). Me suena el autor. Con la claridad tras los cristales, las cosas mejoran. La luz, luz trae. Y todo se ve un poquito mejor. Ago mejor. Bastante mejor. Muchísimo mejor. Excepcionalmente mejor. Pero aún quedan días para seguir por la travesía del desierto. Muchos días aún.
Del Diccionario de tu vida: así te veo
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VIDA. Estado natural que presentan las personas, animales... cuando se mueven, nacen crecen, se desarrollan... o sinplemente manifiestan signos de existencia. La vida ha sido y es pasajera y efímera. Hasta la misma vida de la tierra lo es. Nuestra vida, la de los humanos, se establece en segundos, minutos, horas, días, años... Hay quien apenas vive, quien vive unos minutos, unas horas, unos días, unos años... La vida dura hasta que dura. Y hay quien decide poner fin a su vida. Y quien vive mal, quien vive bien... Sobre ete asunto, una frase que me acompaña desde hace tiempo y que la suele repetir Joan Marqués, que ha ejercido de vividor: "Chico, la vida por la vida" me repite cuando le hablo de mis tribulaciones horarias. Y tiene razón. Damos la vida por la vida, por el trabajo que realizamos para vivir. En el amor hay una frase que me encanta y que encuentro acertada para establecer el estado de enamoramiento permanente: Eres mi vida; tú, mi vida... y me parece bellísimo ver cómo algunos llaman a sus amores con ese "Mi vida" que todo lo dice. La vida de cada uno es diferente. Tú, elegiste una forma de vida y te fuiste (sin entrar)... de mi vida (bueno, aquí algo de % de responsabilidad debí de tener yo ¡eh!); aunque no sé si siempre se puede elegir la vida que uno quiere... Mi vida no ha sido tu vida, ni tu vida ha sido mi vida, pero fue evidente que, en algún momento, me hubiera gustado que fueras mi vida. ¡Cosas de la vida! También es verdad que algunas cosas juntos hemos vivido. Como vivo contigo, desde hace unos días ya, estos primeros minutos de la mañana.
Lo dicen los noticiarios de todo el mundo. Más allá de las controvertidas caricaturas de Mahoma -¡tiene tela la respuesta de muchos musulmanes y el temor ante semejante respuesta de Occidente!- hay otras vidas que se descubren cada día, como ha pasado con las especies que se han encontrado en unos remotos -ahora ya no tan remotos ni desconocidos- parajes de Indonesia. Está bien que se vayan descubriendo, en plena época de desaparición y extinción de especies, nuevos animales. Lástima que, una vez descubiertos, empiecen a estar ya en la lista de animales en vías de extinción. ¡Lástima!
Diccionario de tu vida: así te veo
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SONRISAS. Forma de expresión o de comportamiento de las personas que se traduce en un estado anímico concreto. Quienes acostumbran a sonreír ven el mundo de una manera diferente y, lo que es mejor, hacen que los demás también participen de esa diferencia. ¡Una sonrisa, por favor! Se sonríe y ríe uno abiertamente de joven; luego, la risa se convierte en sonrisa; y en muchos casos, risa y sonrisa, desaparecen desgraciadamente del mapa de la cara. Tienes una sonrisa bonita, como son casi todas las sonrisas -también las hay despectivas y criminales- de todo el mundo, pero sonríes poco, marcada seguramente por esos problemas que te acucian. Tú sonríes pocas veces, pero cunado lo haces se ve que disfrutas y que te gusta hacerlo. Te he visto sonreír cuando se te enfría el café con leche después de hablar y hablar minutos y minutos; cuando observaba lo que observaba; mientras sabías que te miraba; cuando sabías que paseaba por tus senderos interiores... Yo, no suelo soy el rey de la sonrisa, pero procuro no ser un saco de problemas para los demás. Por eso me gusta que la gente sonría y que ponga sonrisas a la vida.
Se nota. Por la mañana, hay más luz. Y más intensidad en las miradas de la gente. En sus pasos. En su despertar. Febrero pone luz allí donde hasta hace poco había noche prolongada. No está nada mal. El día se alarga. Amanece más temprano. Hay más vida, esa vida que día a día irá ganando terreno, minutos, hasta prolongar su mirada más y más lejos en el horizonte del atardecer. Hay personas que no pueden vivir sin la luz, sin la magia sorprendente de los rayos del sol. Hay personas que tienen miedo de la oscuridad cuando ésta se presenta constantemente, Y otras, como tú y como tantos otros, que la encuentran a faltar. Ese sol tan nuestro, que no es de allí; ese sol que tanto gusta y que empieza a presentar sus credenciales tímidamente día a día.
Del Diccionario de tu vida: así te veo
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DÍA. Jornada dividida en 24 horas que consta de mañana, tarde y noche. Normalmente, solemos utilizar la mañana para trabajar; la tarde para hacer cosas relacionadas con el ocio, y la noche para dormir. Cuando todo se trastoca, el día puede ser un desierto inmenso, una meta inalcanzable, un puerto sin amarres... Todos tenemos nuestros días y nuestro particular día. ¿Recuerdas el día más importante de tu vida? Tú, lo tienes fácil para responder: por lo menos tres. Luego aparecen, casi siempre, instantes de un día determinado. Un día da para mucho. Hasta para acordarse de nada y olvidarse de todo. Un día, otro día... Hay un día que nos acordamos de alguien; días en que no queremos saber nada de nadie; días que han pasado y ya no vuelven... Hoy, mientras venía al trabajo, empezaban su particular día algunos estudiantes. Ellas, como tú antaño, pisan esas calles que les llevan hasta el Instituto y lo hacen bien acompañadas y predispuestas –son niñas pero saben que son mujeres- por unos compañeros de clase que hablan de fútbol, ríen sus gracias, sus palabras y sus sonrisas.
Por todo el mundo, las cosas están que arden y desde Occidente -ese señor formado por muchos paises europeos, americanos...- se teme que los paises de Oriente -ese señor formado por muchos paises africanos, asiáticos...- aprovechen la ocasión con el tema de las viñetas de Mahoma y sigan quemando embajadas y otras cosas que pueden dar lugar a la lucha de civilizaciones, palabrita mayor que podría tener graves consecuencias para la humanidad.
Diccionario de tu vida: así te veo
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PENA. Situación de tristeza por la que pasan las personas de vez en cuando debido a miles de causas. Hay penas solitarias, compartidas, fugaces, duraderas, personales, colectivas, pasajeras, grandes, pequeñas, importantes, intrascendentes... Y pueden ser causadas por el amor, el desamor, la muerte de los otros, los accidentes, los problemas de todo tipo (salud, económicos...). Hoy las penas tienen nombre de estrés... ¡Ay pena, penita pena", dice la canción. Y otra de las tuyas: "Cuando una amigo se va... algo se muere en el alma...". Pena, pena, pena. Las penas, aunque no se curan del todo, se arreglan. Se dice aquello de "Con dinero, las penas son menos penas...", y también aquello otro de "a las penas puñaladas". A mi me da pena que hayas estado apenada por penas que no tienen remedio, pero nada más, porque pena sólo dan aquellas personas que han obrado mal. En el buen sentido de la palabra, es una pena que estés lejos (si estuvieras más cerca no sé hasta qué punto las cosas irían mejor o sería todo una tentación muy grande), que no podamos tomar más cafés, que las horas que pasamos juntos sean sólo minutos, que los (nuestros) tiempos no hayan coincidido nunca hasta ahora, que no te pueda ayudar más, que no disfrutes de este sol que tanto te gusta, que te sientas sola muchas veces... que no leas ni digas nada de estas reflexiones que me gustaría compartir... y que tienen en tí su punto de partida cada día...
"Aunque no lo he confesado, ese soy yo... (...) No le dieron ni las gracias porque estaba sin contrato. (...) Y se fue vivir a.... y ya no sé nada de el amigo con el que pasaba las horas...". Letra de una canción que suena en la radio esta mañana, que empieza sin demasiados sobresaltos y sin demasiadas cosas por destacar, aunque siempre sorprende que en los días que vivimos aún se plantee en Europa la imposibilidad de hacer unas caricaturas del llamado profeta Mahoma porque los musulmanes se ponen de los nervios. ¡Vaya con Mahoma, la prima de su hermana y la pura de su madre! Mal, muy mal, rematadamente mal. Respeto, sí; cachondeo por parte de ellos e imposición de ideas, no. Que aquí ya sabemos qué pasó con la censura religiosa. Han pasado los años, los días y las noches y sólo los meapilas se rasgan las vestiduras por ver algunos dibujos del Dios de los católicos en según qué situaciones artísticas, pictóricas...
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PALABRAS. Conjunto de letras del abecedario con las cuales formamos vocablos a través de la letra impresa, el habla... El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dicen que recoge más de 65.000, de las cuales solemos utilizar muy pocas. Normalmente, unas 3.000 la mayoría de los mortales; de 6.000 a 9.000 los más espabilados; a partir de 12.000 los expertos y eruditos... Hay personas que utilizan las palabras como si fueran estropajos, osea, para todo; otros las eligen y las miman, las cuidan... Tus palabras suelen ir acompañadas, cuando estás en forma, de un ¡ozzzzzzzzzzzzzzuuuuuuuu! acaramelado que me gusta, o de un ¿quééééééééééééééééé miiiiiiiiiiiiiiiiiiiras? que aún me sigue sorprendiendo. Cuando ríes -cosa que haces muy poco y en contadas ocasiones- tus palabras ganan, suenan mejor, son más convincentes. Por lo que conozco, eres una mujer de palabra. Que cumples tu palabra, ¡vaya! Y de muchas palabras -en plán torbellino descontrolado- cuando hablas con pasión de las cosas que te duelen. Y entonces tus palabras no me interesan tanto -no porque no merezcan mi más absoluto respeto y consideración, que lo tienen- sino porque veo que son palabras que, cada vez que las pronuncias, te duelen. Pero... cuando te explicas con tus mejores palabras... la ocasión merece la pena.
Hoy, no; no podrá ser, por lo que el paso por esta fuente de palabras será visto y no visto en un plis plas. No puede ser. Faltan cinco minutos para las ocho y media y, a la velocidad del rayo, intento superar la primera prueba del día justo, lejos, muy lejos, de cualquier otra connotación con las palabras del Rayo que no cesa del recordado Vicente Aleixandre, que nada tienen que ver con el tema.
Por
tanto,
vayamos
a los
asuntos
que cada día
a esta hora
sostienen
el mundo; bueno, me refiero
a ese mi pequeño mundo
que sólo unos pocos conocen:
éste tu blog.
Diccionario de tu vida: así te veo
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LIBROS. Ahora les hay de muchas clases (de papel, digital...), pero la mayoría, los que acostumbramos a tener entre las manos, tienen unas hojas hechas a base de unas finísimas capas de madera, que permiten plasmar en ellos caracteres de todo tipo y con infinidad de formatos. Los libros a tí, como a otros muchas personas, te han acompañado y acompañan desde pequeña. Hay libros de todos los tamaños y para todos los gustos. Algunos son grandísimos libros. Extraordinarios. Dicen que no hay libro malo. Que todos tienen algo bueno: una frase, un pensamiento, una idea... Estas definiciones, por ejemplo, podrían formar parte del libro de tu vida. Pero es algo que no pretenden. Ni mucho menos. Son totalmente subjetivas, por tanto... Cada persona es, por lo menos, un libro. Y para pasar dejando huella por la vida, dicen, hay que plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Durante los 32 años de nuestra era te he regalado algunos, pero no me digas cuántos. De libros hemos hablado mucho. Incluso, ahora recuerdo, he escrito alguno para tí que no sé si has leído. Durante algún tiempo compartimos lecturas de cole y libros de texto llenos de lecciones con muchas letras y palabras.